Los orígenes de la comunidad alemana de Paso Flores se remontan a 1945, en la Europa devastada por la posguerra. Un grupo de jóvenes cristianos, en su mayoría provenientes de Pforzheim, cerca de Stuttgart, sintió la necesidad de vivir su fe de manera más profunda y coherente con los preceptos bíblicos. Desencantados con las estructuras eclesiásticas tradicionales, decidieron formar una comunidad independiente basada en la vida en común, el trabajo compartido y la práctica cotidiana de sus convicciones espirituales.
The origins of the German community of Paso Flores date back to 1945, in a Europe devastated by the aftermath of war. A group of young Christians, mostly from Pforzheim near Stuttgart, felt a need to live their faith more deeply and in closer alignment with biblical principles. Disillusioned with traditional church structures, they decided to form an independent community based on communal living, shared work and the daily practice of their spiritual convictions.
Pforzheim en ruinas — 1945Pforzheim in ruins — 1945
En 1954, parte del grupo —unas 45 personas— emigró a las Islas Malvinas (Puerto Stanley), donde permanecieron entre cuatro y cinco años. Allí aprendieron tareas vinculadas principalmente a la ganadería, actividad que más tarde se convertiría en uno de los pilares de su sustento.
In 1954, part of the group — around 45 people — emigrated to the Falkland Islands (Port Stanley), where they stayed for four to five years. There they learned skills mainly related to livestock farming, an activity that would later become one of the pillars of their livelihood.
Sin embargo, las limitaciones para desarrollarse plenamente y las diferencias en materia de libertad religiosa los llevaron a buscar un nuevo destino.
However, limitations on their ability to develop fully, and differences over religious freedom, led them to seek a new destination.
Islas Malvinas — circa 1954Falkland Islands — circa 1954
Tras un breve paso por Uruguay y Buenos Aires, algunos integrantes —entre ellos Willy Cordier y Heinz Haug— llegaron a la Patagonia argentina. Asesorados para radicarse en la zona andina, adquirieron la estancia Paso Flores en 1958, propiedad de Corina Mc. Donald. Ese mismo año se establecieron definitivamente en el lugar, junto a quienes aguardaban en Alemania.
After a brief stay in Uruguay and Buenos Aires, some members — among them Willy Cordier and Heinz Haug — arrived in Argentine Patagonia. Advised to settle in the Andean region, they purchased Estancia Paso Flores in 1958, then owned by Corina Mc. Donald. That same year they settled there permanently, together with those who had been waiting in Germany.
Así nació el "Paso Flores viejo", una nueva etapa en una tierra distante y desafiante.
So was born "Paso Flores viejo" — a new chapter on a distant and demanding land.
El casco original — circa 1960The original casco — circa 1960
Los primeros años estuvieron marcados por el trabajo comunitario, el aislamiento geográfico y el esfuerzo por consolidar la convivencia. Con el tiempo surgieron diferencias internas que derivaron, en 1971, en una división del grupo: una parte se trasladó a El Bolsón y posteriormente a Cholila, mientras que quienes permanecieron en Paso Flores iniciaron una etapa de reorganización, incorporando empleados y maquinaria para sostener la producción.
The first years were marked by communal work, geographical isolation and the effort to consolidate their way of life together. Over time, internal differences arose that led, in 1971, to a split within the group: some moved to El Bolsón and later to Cholila, while those who remained in Paso Flores began a period of reorganisation, taking on employees and machinery to sustain production.
Durante más de tres décadas, la comunidad atravesó transformaciones profundas sin abandonar los ideales que la habían impulsado a emigrar. Aunque en sus inicios buscaron cierta vida apartada, nunca estuvieron completamente aislados: los niños asistieron a la escuela pública Nº 159 y los adultos mantuvieron vínculos comerciales y sociales con la región.
For more than three decades, the community underwent deep changes without abandoning the ideals that had driven them to emigrate. Although they initially sought a degree of secluded life, they were never completely isolated: the children attended Public School No. 159 and the adults maintained commercial and social ties with the wider region.