La Estancia

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La estancia

Ubicada a 150 km de San Carlos de Bariloche y con una agradable estructura en medio a la estepa Patagónica, la Estancia cuenta con 15.000 hectáreas y desarolla actividades típicas de una estancia activa.

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Historia

LA COMUNIDAD DE ALEMANES DE PASO FLORES

En estas tierras su primer destino estuvo a orillas del río Pichi Leufu, un poco más al sur, donde éste volcaba sus aguas al Limay cuando en ese tramo era todavía un río. En ese paraje sobre la antigua Ruta 40 funcionaban una escuela rural, un correo y una balsa. Pero ése es otro capítulo que, por cierto, forma parte de la historia fundacional de la comunidad, la que el agua se llevó.

Aquí, en el nuevo Paso Flores, el silencio del lugar es sobrecogedor. De tanto en tanto el grupo electrógeno que alimenta la pequeña comunidad rompe el silencio. Aunque con más frecuencia lo hacen el viento y los pájaros. El otoño está avanzado. Un colchón de hojas cambia el color del camino que, reseco, acusa meses sin lluvias.

En esta colonia trabajan con movimientos de hormiga unas 20 personas. Como sólo los alemanes pueden hacerlo.

photo_2023-09-28 20.00.42Los orígenes de la historia de este grupo de alemanes, contada por dos de sus protagonistas, Klaus Dihlmann y Pablo Maier, se remontan a la Europa de posguerra. La atmósfera de destrucción total que envolvía en aquellos años a países y almas alentó en los integrantes de aquella incipiente comunidad el deseo ferviente de vivir bajo los preceptos de la Biblia. Como ellos mismos manifiestan, «querían vivir en una comunidad que buscara el sentido de la vida en la Biblia, un camino nuevo para ellos.

Como sucede con frecuencia, ése fue el espíritu excluyente de aquel tiempo, antes de algunos cambios que influirían sobre el desarrollo de la comunidad. A lo largo de la década del ’70 ocurrieron dos hechos trascendentes: la primera gran crisis del grupo y, a posterior, un cambio de vida de la comunidad. Motivados por la presencia de trabajadores que habían llegado para construir la represa de Alicura, la comunidad de Paso Flores salió del relativo ostracismo en el que había vivido desde que se establecieron en la Argentina.

Los habitantes provisorios de la obra contrataron a estos alemanes para hacer el almuerzo y la cena de la villa y para prestar distintos servicios durante el tiempo que duró la construcción de la represa. En ese período convirtieron el antiguo casco de estancia en una casa de té y luego en una hostería, para llegar a transformarse en una muy atractiva oferta de turismo de estancia de la Patagonia.photo_2023-09-28 20.00.21

El origen de la comunidad de Paso Flores se remonta a 1945 -comienza su relato Klaus-. «Todo empezó después de la guerra, cuando sus contemporáneos volvieron del conflicto armado. Ellos pertenecían a círculos religiosos, a la Asociación de Jóvenes Cristianos; eran creyentes, Sus pensamientos era que la iglesia podía haber cambiado algo de lo que había vivido Alemania en esos años de la guerra y estaban un poco decepcionados y deseaban cambios en su iglesia, en su congregación. Ellos tomaron la Biblia como base de su vida y veían que muchos fieles iban a escuchar el sermón del domingo y volvían a la casa sin tener un cambio en su interior. En una búsqueda más profunda, se encontraron con muchos obstáculos para vivir en consecuencia con lo que estaba escrito. La institución iglesia seguía aferrada a sus costumbres, a sus tradiciones, a sus formas de entender la palabra de Dios. Y eso los llevó al pensamiento de dejar atrás todo, salir de la iglesia constituida y formar un grupo cristiano libre. La mayoría éramos de Pforzheim, cerca de Stuttgart, en la región de la Selva Negra.

El pintoresco indicador de ciudades situado frente al edificio principal de la hostería de Paso Flores lo ubica a 12.615 kilómetros de allí, en un continente que seguramente y a lo largo de las más diversas tribulaciones espirituales ha variado a lo largo de los años su lejanía real.

Con la firme idea de buscar otro lugar en el exterior y vivir juntos consiguieron la oportunidad de ser contratados por el gobierno Londinense para trabajar en las islas Malvinas, Puerto Stanley aproximadamente unas 45 personas del grupo, las demás esperaron en Alemania para cuando se presentara la oportunidad de trasladarse.

photo_2023-09-28 20.00.44«El grupo que fue a Malvinas llego a las islas en 1954. Entre ellos dos o tres familias con niños. Aprendieron trabajos varios entre ellos ganadería que más tarde se convertiría en una de su principal actividad mantenida hasta el presente. En aquel entonces en las islas existía un régimen anglicano, que forzaba a los niños Alemanes que asistían a la escuela a tomar parte de los sermones y sus padres no lo aceptaron, entre otras cosas el gobierno Ingles no cumplió con algunos punto entre ellos la libertad religiosa, mientras que el grupo seguía con su deseo de ser libres, no encontraron oportunidades para desarrollarse en la Isla.

Permanecieron por espacio de 4 a 5 años en las islas, hasta que fue entonces que resolvieron que un grupo emigrara a otros lugares, entre ellos, Willy Cordier y Heinz Haug, siguieron viaje  hacia Uruguay y luego a Buenos Aires donde trabajaron en el Hospital Aleman. Con el objetivo de conseguir un lugar propio y establecerse se contactaron con una inmobiliaria de un señor alemán que les aconsejo buscar un lugar en la Patagonia, zona de Bariloche por ser poblada por sociedad  europea, y tener un buen clima para desarrollarse en lo que sabían, el sur daba oportunidad a los inmigrantes.

 Ya en Bariloche, el líder del grupo, de apellido Cordier, logra contactarse con la Sra. Corina Mc. Donald. Propietaria de una estancia llamada Paso Flores, la cual deseaba vender. Obtuvieron la compra de la estancia y más tarde en el mes de setiembre de 1958, recuerdan, se establecen por completo los integrantes del grupo que aquí estaban y el grupo que volvió de Alemania, donde estaban esperando para unírseles. Así comienza el Paso Flores «viejo«. Una nueva tierra los acogía.

Los primeros tiempos la impronta del espíritu, los impulso a trabajar juntos. Era una nueva etapa en un lugar nuevo e idioma desconocido.

Recuerdan algunos que vivir aislados se sentía que era lo correcto, pero en la soledad de la Patagonia, no fue la solución a las dificultades que se fueron presentando entre ellos, la convivencia, por ejemplo, ya que el inmigrantes traía su ego y a pesar de estar encaminados en una mejor vida interior, el entendimiento no alcanzo para una perfecta convivencia juntos. Aplicaban la doctrina sobre el prójimo más que en sí mismos. Con el tiempo se dividieron, línea ortodoxa y liberal.

Las tensiones entre ellos crecieron, y en 1971, llego la división.  Junto a Cordier un grupo se estableció en el Bolsón, mas tarde, Cholilla. y la parte que quedo en Paso Flores se tuvo que reorganizar. Esto significo un cambio, con mano de obra que faltaba, se contrato obreros y se compra maquinarias por primera vez.

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Pasaron alrededor de 32 años, desde 1958 a 1990 donde se sucedieron diversas transformaciones. Siempre con sus sueños intactos de lo que los había traído, los pocos que quedaron se sobrepusieron, fe mediante, y en un plano cotidiano nunca estuvieron totalmente aislados, sus hijos se integraron a la escuela pública Nº 159, los adultos mantenían contactos de negocios, y también hacían amigos fuera de la colectividad. Fue así que aquel aislamiento se fue rompiendo, como algunas leyendas también.

En el grupo esta Anne de Boehn con 95 años, quien fuese  enfermera en la Cruz Roja, durante la segunda guerra mundial. Desde aquel entonces participo de las actividades en común, junto a otros ancianos viven sus anécdotas con claridad fundando sus arraigos para siempre.

UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL A LOS ABUELOS INMIGRANTES QUE DEJARON TODO SU ESFUERZO, TRABAJO Y EJEMPLO DE VIDA

LA REFUNDACION DE PASO FLORES.

Pero aquella primera fractura al interior del grupo no fue el único desafío…

En la década del 80, recuerdan que se les comunican la construcción de otra represa rio abajo y que serian afectados, ésa noticia causa congoja e intranquilidad, ya que su estancia quedaría bajo agua, por el embalse piedra del Águila. Mantuvieron su espíritu inicial ante una nueva refundación.

Es así que fueron indemnizados, y así pudieron encarar un nuevo emprendimiento en 1986, ya que algunos años antes  habían adquirido  la parcela que colindaba con el viejo Paso Flores, llamado La Tapera, con la intención de trasladar el casco de la estancia a ese lugar, qué había pertenecido a la hija de doña Kurina Mc.Donald.

Mientras sus casas se reconstruían más modernas, se traslado todo del material que se pudo al lugar, desde piedras que se usaron en las construcciones de jardines y escaleras hasta los establos de madera. Se mudaron en el año 90. Y el viejo Paso Flores se termino de inundar en el 92. Con el tiempo las familias que quedaron, crecieron, algunos colonos se casaron con personas de otros orígenes, sumándose a la comunidad y llegaron nuevos habitantes. Gracias al contacto que existe hasta hoy con la comunidad cristiana europea, en alemán. Die Christiche Germeinde. (DCG) y sus visitas años tras años compartiendo mejor la palabra de Dios, logrando paz día a día en nuestra vida interior.

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También hay intercambio de jóvenes, que hacen con la congregación religiosa a la que pertenecen,  vienen un tiempo, trabajan, aprenden el idioma y son unos buenos ejemplos para  nuestros jóvenes que también aprenden de estos intercambios. Así las nuevas generaciones y el paso del tiempo le dan un re significado a la historia de esta comunidad. En la comunidad viven personas de origen mapuche, hoy trabajan aquí desde hace décadas y hablan alemán o lo entienden.

Paul Maier explica que la vieja Paso Flores del rio, no fue igual a la actual en términos de experiencia comunitaria. la primera etapa fue la del aprendizaje, integración, y la más compleja.

Se convive como comunidad, cada familia tiene su casa, y se conservan algunos espacios en común. Hay una empresa. Trabajos en diferentes áreas, dentro y fuera de la estancia, con turismo, sin dejar de tener reuniones para leer la biblia y tener comunión juntos. No hay un ritual definido cada quien tiene su relación con Dios. Para los miembros es fundamental, en el accionar diario transmitir valores a los más jóvenes.

”aquí están nuestros muertos y aquí hicimos nuestra vida”

Hoy ya tienen sus arraigos en este lugar, fue aquí donde Dios abrió las puertas, recuerdan; ”aquí están nuestros muertos y aquí hicimos nuestra vida” pese a las dificultades, no solo están en pie y juntos sino que han progresado. El sueño está intacto.

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